15 de septiembre de 2009

Fibrilando por dinero

Vuelven a aparecer las fotos de los yuppies despedidos, hace ahora un año, por Lehman Brothers, esa entidad financiera acusada de todos los males que nos aquejan.

Como si el dinero que se invierte en el mundo no tuviera propietarios.

Uno de los grandes fondos que se movía con gran facilidad por España era un Plan de Pensiones. Supongo que los beneficiarios de las ganancias –eso que se denomina creación de valor- eran tanto ricos como menos ricos. Así que, en general, la mayoría de nosotros espera que le den algo por su dinero. Me gusta el vídeo de los empleados de Lehamn saliendo de la sede central, cada uno con su cajita de cartón; muchos de ellos acompañados de un cuadro que sostienen contra el pecho. Especialmente brillante me parece el aspecto del hombre con tirantes; de origen asiático, no achinado, tiene una sonrisa complaciente, que deja entrever un poso de sabiduría. No la reproduzco, porque ha sido mil veces expuesta. ¿Qué andará haciendo? ¿Pescando en aguas revueltas? ¿Dando conferencias sobre lo que pasó y cómo evitarlo? ¿rehabilitando su nueva casa en Maryland? ¿New Jersey? ¿Contratando asiáticos para que presten servicio desde la India –Bangalore- a cualquier Stewart de Idaho que pregunte por sus ahorros? Aunque el vídeo era de la City londinense, o sea que anda entre nosotros, en la Costa del Sol, soñando con Maryland.

Antes de entregarle la cajita de cartón para que recogieran sus pertenencias, les reunieron en una elevada planta del edificio. Como todos temían las malas noticias, decidieron distinguirse, por grupos de interés, ya que el uniforme de ejecutivo no se lo permite. Si te fijas en el cuadrante inferior, están los de las manos en la espalda y los de las manos en los bolsillos.

Me pregunto cuál de los dos grupos es el que recibió la caja desmontada, como las de mudanzas, que necesita montaje y cuál la caja con tapadera independiente, de mucha mayor calidad y con el logotipo de la empresa. El tipo de los tirantes, el asiático, desde luego que recibió de las buenas; pero en el instante anterior, en la foto tomada durante la charla, ¿era de los de las manos a la espalda o en los bolsillos? No consigo abstraerme lo suficiente como para averiguarlo. Contaban en un estudio sobre los hábitos de los grupos en las empresas igualitaristas, esas donde no se distingue un jefe de un indio, que los jefes de proyecto de Hewlett Packard se comunicaban por e mail con mucha mayor frecuencia con sus iguales que con los miembros del equipo de proyecto; que en la comunicación era donde se les identificaba con las manos en los bolsillos, o a la espalda. Cuentan otra anécdota: Que en una de estas reuniones para celebrar el despido de más del 50% de la plantilla, alguien levantó la mano y preguntó:

–¿Podré elegir despacho cuando todos estos se haya ido? Un optimista.

El pasado sábado un consultor escribía, en el diario Expansión, a propósito de la conducta de los líderes en estos tiempos:

  1. Promueva retos ambiciosos
  2. No se esconda
  3. No permita las excusas
  4. Mate el miedo
  5. Escuche las preocupaciones, pero poco
  6. Tome decisiones

Añadía que «estos son momentos para disfrutar, para mantener a la gente centrada, preocupada, ocupada y con esperanza. Los buenos líderes sueñan con manejar una situación de crisis. Felicidades, es su momento.»

Me pregunto qué le diría el sujeto de la caja, el expulsado del paraíso Lehman, al ínclito columnista. Es más, me preguntó qué le diría el que se atrevió a solicitar un despacho durante la presentación del ajuste de plantilla. O los actores de la nueva comedia de Gudiri, -el de "cámara café"-, Fibrilando.

Para terminar, en la foto hay un cuadrante, abajo a la izquierda, donde aparece el jurado de unos premios sobre Iniciativas de Recursos Humanos. Fíjate bien, porque entre ellos aparece el columnista. ¡Que sí! ¿Adivinas quién es? EXACTO. No lleva corbata.

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1 Comments:

Blogger Thalasos said...

Lay-off, que te pongan en la P calle es desgarrador. No importa el país, la lengua ni lo bien o mal que lo pasaras. Un par de testimonios muy humanos, en los vídeos de más abajo.

Una mujer sin trabajo en Lehman
Un hombre sin trabajo en Lehman

1:02 p. m.  

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