25 de julio de 2005

El guru, Momo y los ladrones de tiempo




El verano es demoledor.

Incluso a los gurus les da por currarnos a los humanos trabajadores. Y le habrán retribuido por insultarnos.

En el EPS -el dominical publicitario del diario el pais (34% de páginas publicitarias de consumo, ese día, y eso que no es gratuito)- del domingo, 24 de julio.

Nos echa a los perros por perder el tiempo y robarle –más o menos lo dice - a la empresa. Joder con la inteligencia emocional de los tipos estos. Mala hostia se gastan.

Según el guru: El ciudadano medio americano pierde un año de su vida buscando cosas que no sabe dónde ha dejado.

Según sus cálculos, si perdemos 18 minutos al día, suponiendo que vivamos 80 años –¡será optimista!- eso supondría un año de nuestra vida desperdiciado.

Yo opino que la media no está en 80 años ni para las donas de la burguesía catalana, aún.
Y mucho menos a nivel mundial. Aquí vale todo. Bueno, para algunos.

Con orden y disciplina se podrían recuperar los 18 minutos, según el guru.

Ya. Lo que ocurre en la naturaleza es que en la búsqueda de un objeto, serendipity, que es un buen aliado, permite encontrar otros que no estábamos buscando.

Como resultado, la pérdida de un poco de tiempo se equilibra con la no necesidad de volver a buscar el objeto localizado al albur. Todos contentos.

Tu cerebro, porque al final encuentra algo; tu jefe - es que el guru habla, en general, del tiempo de trabajo perdido, claro-, porque le das una alegría al haber encontrado los papeles del contrato de no se quién y tú, porque no le das la razón a quienes piensan que eres un despistado.
Sólo organizas de otro modo.

De hecho, la organización espacial que practican algunos investigadores, escritores y humanos en general, acelera la localización de un objeto, ya sea un texto, una china de costo o el último libro del Alex Rovira.

Otra del mismo autor: Vivimos lejos del trabajo, por culpa de la carestía de la vivienda. Así que perdemos el tiempo en el traslado.

Yo no lo veo así: Las empresas se han ido trasladando al extrarradio a lo largo del tiempo, por lo que muchas personas se dirigieron a ellos, cambiando incluso de vivienda.

Más tarde, las empresas volvieron a jugar a las plusvalías y al beneficio atípico -Telefonica, Flex, Renfe, ... hay unas cuantas que han equilibrado resultados con la venta de sus terrenos para hacer viviendas libres-, por lo que les volvieron a dejar con el culo al aire.

De hecho, hay preadolescentes en Móstoles, por ejemplo, que no conocen el centro de la capital. No han ido salvo en contadas ocasiones, algunos, incluso nunca.
Ni mamá ni papá tienen ganas de moverse de allí cuando la empresa les permite librar.

Si la empresa se va lejos, tú no cambias a otra empresa, obviamente, así que la sigues.
No con toda la familia, claro, sino con lo que puedes.
Aunque en breve te van a exigir que lo hagas con toda la familia.

¿O es que hay teletrabajo disponible para un albañil en el futuro?

El guru deja entrever que la empresa podría impulsar el transporte colectivo a la misma.

Eso ya existió durante décadas.

No montaba ni un jodido directivo.
Bueno, alguno ha montado. pero no se tienen noticias de él.
Sólo los trabajadores de convenio.

Así que, cuando pudieron, los trabajadores, no siendo tontos, se alejaron del autobús.
¿Porqué? Porque ir en autobús era sinónimo de poco futuro en la empresa.

No había posibilidad de acudir a las reuniones informales -a las que también critica- o de quedarse a la castaña de reunión oficial que organizaba sistemáticamente el jefe después de la hora de salida del autobús de empresa.
Mal asunto.
Poco ecológico para tu futuro en el falansterio, la comunidad o la casa de lenocinio.
Cada uno denomina a la empresa en la que curra como quiere.

Mi opinión:

La gente no pierde el tiempo en el transporte público.
Unos ojean la prensa gratuita, otros recuperan sus neuronas con un sueño, tipo rem rápido -un sueño profundo que te regenera más que un yogur caducado-, y los menos, aunque a futuro los más, actualizan la memoria de su mp3 y de su cabeza.

Si tocar el violín incrementa el número de conexiones neuronales, escuchar Arcade Fire o alguno de los Conciertos de Brandergurgo por Antiqua Köln también lo consiguen, aunque más lentamente.

Y sigue admonizando el guru: En el coche se pierde tiempo.

Yo tampoco veo esta afirmación. La gente, de hecho, hace prácticas de hábitos saludables antes de iniciar su jornada contaminadora: madrugan más y no menos, por miedo al atasco; desayunan a la americana, con flakes de cereales transgénicos, que enriquecen a ese modelo empresarial que es Monsanto, y se preparan para pagar, en cualquier caso y como es debido, una hipoteca a 30 años vista, por el privilegio de vivir lejos de la jodida empresa.
Conformidad social se le denomina a este ejercicio. Un triunfo más del sistema.

Además, los que viajan en su propio vehículo se empapuzan de radio y mensajes publicitarios, en definitiva, se mentalizan para consumir, que es de lo que se trata, también.

Por otro lado, ¿acaso estaría bien visto vivir al lado de la oficina hoy en día?

Venga ya. Hasta el presidente de la empresa vive en la otra punta. No te digo ya si la empresa está situada al sur de la ciudad. Ya sea L'Hospitalet, Coslada o Sondica. No, definitivamente, los directivos con futuro no viven en el barrio.

Por otra parte, los gastos de la empresa en transporte de sus empleados hasta su centro de trabajo, son inapreciables. Vamos que no los subvencionan, en una palabra.

Por lo tanto, que cada trabajador haga lo que quiera con el tiempo que invierte en ese trayecto, ¿no?

Otra afirmación: La gente pierde el tiempo en internet, son unos shirking workers, unos caraduras, escaqueados. Que evaden sus obligaciones, vamos.

Lo denomina falta de compromiso y sentido de la responsabilidad.

Venga ya. No he visto gente más dócil que un trabajador, siervo de la gleba, prestando libros a toque moche en la biblioteca pública, para que los niños de cualquiera aprueben la sacrosanta materia, ya sea matemáticas o el alemán del Goethe Institute, al que han sido apuntados por sus padres, con el objetivo de que destaquen en el futuro.

O la mucama que contratan estos mismos burgueses para cuidar de los muñecos.
O el jardinero que les cuida los rododendros del jardín.
O el chófer del autobús público que ignora sus imprecaciones por los 6 minutos de demora.

De hecho, el acceso a Internet no existe en muchos centros de trabajo, para los trabajadores, como es el caso en la construcción, la hostelería, la lavandería, la tienda boutique, el call centre, la seguridad, el mantenimiento, la industria en general, la alimentación o las condonerías, amén de los tres ejemplos de arriba.

Y la mayoría de los trabajadores no tienen porqué acceder a Internet durante sus horas asalariadas, porque no les remuneran por ello.

Y como son disciplinados, no lo hacen.

Según el guru, esto va a más, con trabajadores empleando tres horas al día como promedio en pasear por internet, la empresa hundiéndose mientras tanto y una cantidad ingente de barrenderos de los tres sexos, -por imaginarme una situación de las que denuncia el guru-, robando información privilegiada de ACS o cualquiera de éstas inefables empresas concesionarias del servicio de limpieza de las ciudades –estas sí que se lo llevan bien, el tiempo y el dinero- con el mp3 que les han regalado por su cumpleaños, en la empresa, para que se aíslen del mundanal ruido e incrementen su productividad en la recogida de inmundicias por metro cuadrado.

Por cierto, que me pregunto si bajo la influencia de estos gurus las empresas no se encontrarán en el dilema de medir la productividad en la recogida de basura en metros o en segundos.

Y no lo sé, porque como el espacio y el tiempo se curvan, no veo claro si tendrán que medir si la caca ha sido depositada en la ubicación tal, según el sistema de coordenadas de google map, o a la hora tal, digamos, las x horas +2 gmt, de acuerdo con el reloj de la cocina... del presidente de la empresa.

Vaya mierda de lío. Digo, vaya lío de mierda.

Perdemos un 35% de nuestro tiempo diario, según el guru.

Que ha podido redactar el artículo, supongo, en la terraza de su recién estrenada vivienda a las afueras de Barna, 32 minutos después de haber iniciado la siesta de verano, y cuatro minutos antes de que sus neuronas, en formación trapezoidal, comenzaran el baile de la disciplina mental… me imagino.

Chorradas.

Aún no existe una declaración universal sobre la dedicación obligatoria del tiempo diario del ser humano. Aunque todo se andará.
Y en el trabajo, reuniones informales, escaqueo y libertad son la base de nuevos proyectos personales o no y de mejores ideas. Y si entremedias puedes encontrar otro empleo donde tengas que perder menos tiempo, pues mejor.
Ideas de verano. ¡Bah!

A ver cuando se les ocurren fórmulas para rebajar la presión sobre los trabajadores de más de 40 años, que están todos acojonados con tanta buena idea. Y los de 30 y los de ...




1 Comments:

Blogger Consultor Anónimo said...

Leí el artículo en EPS. Me pareció cercano a la burrada... y es que las teorías de la efectividad al 100%, del hombre-máquina... nos alejan de lo que somos: PERSONAS, no putas máquinas de trabajar.

Pero bueno, cada uno se busca la vida como puede... yo, de ser redactor de EPS, no habría publicado el artículo: al fin y al cabo, lo que proclama es "deje de perder el tiempo leyendo tonterías como ésta, dedíquese a trabajar, VAGO!!".

Thalasos, saludos y gracias por el paseo por mi blog. Nos leemos!

12:35 a. m.  

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