25 de julio de 2005

Recibe dinero para leer.



En el centenario de El Quijote, nos proponen concurrir -competir- por una beca, ofrecida por el Instituto Cervantes.
Objeto del concurso: Conceder una beca para leer en directo y durante 8 horas diarias el libro. Prevén que el ganador tarde entre 50 y 80 horas, máximo.


Condiciones:

-Tiene que pujar con un precio. Entre 282 y 1000 euros. ¿Por cuánto está dispuesto a dejarse las pestañas y la agudeza visual delante de una pantalla?
-Tiene que ser hispano hablante y residente en España.
-Tiene que aguantar 8 horas al día, delante de la pantalla de un ordenador.
-Tiene que aportar una buena razón.

Otras condiciones:

-Habrá una cámara que retransmitirá todas sus reacciones visibles mientras dure la experiencia.
-Tendrás que desplazarte a un centro de trabajo.
-Dispondrá de un rato para: almorzar, necesidades fisiológicas, fumeteo, llamar a casa para que le liberen de la prueba, o lo que quiera hacer durante el periodo de asueto.

Yo ya he introducido mi bet -apuesta-:

-Solicito 999,99 €. No veo porqué menos, si el presupeusto es de 1000 euros.
-Dos horas como máximo, delante del ordenador por sesión.
-Al menos 10 minutos de descanso entre sesiones.
-Una semana de entrenamiento remunerado, para aprender técnicas de recuperación ergonómica ante el esfuerzo.
-Un contrato complementario por derechos de imagen compartidos o acogernos a una common license.

En Alemania hay un empresario que dispone de una ETT en la que el empleador publica una oferta de empleo y los interesados pujan por ella. Quien cumple los requisitos y solicita menos dinero por el trabajo, se lo lleva.

Igual el Instituto Cervantes está probando el modelo para fijar los sueldos en el futuro.

Claro que no me imagino a Muñoz Molina, el gerente del Instituto en Nueva York, pujando por sus emolumentos.
Su mujer, Elvira Lindo, se subiría por las paredes.

Me voy a leer los últimos capítulos del Quijote.

A ver si me conceden la beca y me toca leerme el tocho completo en una pantalla de fósforo verde. Si adelanto algo, eso que me evito.

Joder con la creatividad de los publicistas.