9 de agosto de 2007

¿Nuevas bolsas de pobreza? Pobres ricos


Uno de los sufridos geeks de Palo Alto, Silicon Valley o de algún otro lugar de la costa oeste, entrevistado en The New York Times, declara que se ocupa de sacar adelante el trabajo durante 80 horas semanales. Desde luego que es una crueldad. ¡Como se entere el sindicato!

Si bien es cierto que su patrimonio alcanza los 10 millones de dólares, considera que no es suficiente como para relajarse. Por encima de esas magnitudes se le sitúa el 1% de la población de USA, pero él piensa que es una cantidad humilde y que los tiempos no están como para lanzar cohetes, máxime al compararse con otros de los ricachos de verdad, que le superan en mucho. Formar parte del 2% más rico de la nación no es como para alegrarse. La cosa está achuchada.

Pero, no obstante, 10 millones de pavos es el equivalente a un buen puñado de salarios.

Podrías, por ejemplo, fijarte unos ingresos mensuales de 5.000 pavos, que son 60.000 al año, y vivir durante unas cuantas décadas invirtiendo el tiempo en lo que te guste. Por unos 2.000 anuales gozarías del mejor asesor fiscal posible.

Si te gustan las complicaciones, puedes fijar tus ingresos en 10.000 pavos mensuales.

Claro que tus fondos se acabarían antes. Dentro de ochenta y tantos años. ¡Qué incertidumbre!

Bueno, algunos han de vivir con menos. En las fotos aparecen dos personas del área de marketing, cuya riqueza apenas supera, en uno de los casos los 1,5 millones de dólares y en el otro los 3,5. En la foto, uno de estos pobres profesionales. ¿Adivinas si se trata del más pobre de
los dos ricos?


En un callcentre tendrías que cobrar 100 años por adelantado, en el primer caso; unos 230 años en el segundo, para disponer de un patrimonio equivalente.

Como ya sabemos que la felicidad va por barrios, estos jóvenes millonarios deben estar muy tristes porque su tren de vida no alcanza al de los archimillonarios.

Aunque podrían considerar que el precio de una birra es el mismo para todos, igual que sucede con el precio de un patinete o de un traje de lana de estambre.

Una de las personas consultadas en el reportaje dice que "aquí cada uno mira a los que están por encima de él". Aunque si se trata de gays pasivos, igual miran al que tienen detrás. Por añadir otro punto de vista.

Lo que me trae a la cabeza la noticia - rumor de que un coreano falleció, hace ya algún tiempo, al estamparse contra un árbol mientras caminaba hablando por el móvil. Lo cito, porque hay realidades que no comprendo. El cerebro no me da "pa tanto".

La necesidad de vivir en la incertidumbre tiene que depender de alguno de esos genes que descubren de vez en cuando los científicos. Aunque estoy casi seguro que se trata de un gen prácticamente idéntico al de la estulticia. Voy a consultarle a mis mayores, los que sobreviven con 900 pavos al mes, a ver si me orientan.

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