16 de octubre de 2005

Reflexion: Y si volvieras a nacer... ¿Qué te gustaría ser?

Proclama el nuevo anuncio de la marca de coches francesa en la que corre el campeón mundial de F1 en el 2005. Bueno, ya está bien de publicidad.

Con lo que tardo en encontrar las teclas, encima les regalo dos minutos a esos tíos. Yo sí que empleo un método ciego para escribir, ya sea con la máquina o a mano. Más incluso que el que usan los seres humanos para programar su futuro.

¿La respuesta a la pregunta del título?

Inteligente, sería la respuesta inteligente.

No obstante, poder elegir a la familia en la que vas a nacer es la respuesta que damos mayoritariamente en las encuestas. Incluso los investigadores sociales optan por esta última.

Quieren llenar los barrios como pedralbes de niños adoptados.

Como si el crecimiento dentro de una familia económicamente bien situada fuera la solución.

Bueno, a veces sí que lo es. Aunque otras muchas veces los vástagos no lo saben, así que les salen rana a papá y a mamá con bastante frecuencia.

Pero en el caso de que tú seas pobre, o que lo sea tu familia, elegir inteligencia frente a dinero será tu mejor respuesta. ¿Por qué? Bueno, si eres pobre, que al menos la evolución y el genoma te otorguen el don de afrontar los problemas a los que te enfrentes, con cierta soltura.

Claro es que la definición de inteligencia provoca discusiones, algunas bastante agrias. Así que uno llega a dudar entre ser inteligente o parecerlo. Esto último está muy bien visto socialmente, genera buenos dividendos.

Desde que algunos autores comenzaron a hablar de inteligencia emocional, la inteligencia general pareció entrar en crisis. Decían los emocionalistas que si te adaptabas con facilidad a las diversas situaciones sociales, si reducías la agresividad natural en tus respuestas, si eras no se qué, la sociedad te premiaría.

Y ponían como ejemplo al inventor de la fórmula del pollo frito y a la recepcionista que no grita por teléfono cuando la llaman ¡Desgraciada!. Confundir churras con merinas. Urbanidad y Trigonometría. Primero lo primero.

Pero visto sin emociones tienen su razón. Si no que le pregunten al hijo pródigo de la parábola. Cuando regresa pidiendo perdón por el mal que ha producido, la alegría inunda la hacienda de su padre… aunque el hermano echa chispas. ¡Qué poco inteligente por su parte! ¡Pero cuánta razón tenía al cabrearse!

Al lío anterior –al mío, porque la mayor parte de los inteligentes residentes en los barrios o pueblos de pozuelo, sancti petri o riazor lo entienden, claro- vino un psicólogo -otro más, jolines- a decirnos que había muchos tipos de inteligencia, hasta 7 según su modelo. Así que he pensado que de alguna de ellas hemos de andar bien servidos en casa.

Otros autores no le dan la razón a Gardner, el defensor de las diversas inteligencias y consideran que la inteligencia es única, definiéndola como la aptitud o capacidad para resolver problemas complejos, que es a lo que nos referimos la mayoría cuando afirmamos que alguien que conocemos es muy inteligente, se dedique a la poesía, a la creación de acontecimientos sociales, al estudio de las hormigas, a follar, a robar o... a estudiar.

Claro que entonces, vienen los asiáticos y se muestran muy inteligentes en problemas complejos de tipo mecánico, mucho más que los blancos.

Quizás es por ello que el video de casa jvc y la tv philips están fabricados por allí. De los componentes del ordenador, ni hablamos.

Pero en las mismas pruebas, su puntuación en razonamiento verbal daba pena... bueno, una exageración, como siempre que hablamos de las puntuaciones promedio. En general, se les daba mejor resolver un problema con piezas de Lego que con piezas de poemario.

Bueno, ¿Y cómo se hace una persona inteligente?

Pues también se discute sobre cuánto de inteligente se puede hacer alguien.

Pero no se discute hoy día tanto sobre el origen. La inteligencia, en un porcentaje elevado, nunca inferior a un 40% -aunque el límite superior estaría en el 80%- se hereda.

Mala suerte. Algo que el dinero no puede comprar.

Para algunos investigadores la influencia del entorno es muy elevada. Para otros, no.

El individuo inteligente sería capaz de modificar las condiciones de entorno para alcanzar sus objetivos. Así que es él el que influye en el entorno y no a la inversa.

Esta parece ser una hipótesis muy verosímil. De hecho las profesiones en las que una persona puede alcanzar mayores ingresos suelen ser demandantes de materia gris.

Bueno, si leemos los nombres de quienes destacan en ellas, comprobaremos que también demandan apellidos. Menos que antes dicen algunos. Yo no lo creo. Me he encontrado a un botín como diseñador de los mejores barcos del mundo. En la prensa, digo. Yo con estos no celebro nada. Soy poco inteligente, emocionalmente hablando.

Un pequeño handicap que se deriva de todo lo anterior, es que los inteligentes y ricos tienden, con el tiempo, a asociarse, a buscarse, a compartir los momentos dulces y salados de su existencia.

Como las redes sociales tienden a ser muy cerradas –incluso en el ciberespacio- las personas ricas e inteligentes, con el tiempo, suelen aislarse:

  • Viven en suburbios donde se encontrarán con otros, también muy inteligentes.
  • Se casan entre ellos. Porque si eres inteligente no buscas tu pareja por internet. Eres inteligente, ¿no?
  • Generan condiciones sociales y de evolución propias para la subespecie. Es decir, crean más dificultades para que los menos dotados mentalmente puedan evolucionar. Desde filtrar su entrada a los colegios que les gustan, hasta celebrar el cumpleaños de los de su camada con la asistencia exclusiva de algunos de sus congéneres, pero no de los otros.

En definitiva, que los ricos tienden a concentrarse en sus propios suburbios, a alimentarse de las mismas sensaciones y emociones, a crearse un mundo, en el que, por ejemplo, donar una parte de lo que te sobra es válido, pero compartir lo que tienes no –bueno, que también están dispuestos a tener relaciones con el servicio, con el jardinero y la mucama, incluso con los dos a un tiempo, pero sólo durante un ratito, claro-.

Al final crean condiciones inalcanzables para las otras subespecies. Para todos los demás. A pesar de lo que afirmé más arriba, sí que son capaces de comprar la inteligencia. Porque se rodean de inteligencia, la atraen y la comparten genéticamente al procrearse. Pero sólo un ratito les va a durar.

Respecto del entorno, los investigadores hacen una lectura preciosa.

Dicen que, mientras en las industrias tradicionales era fácil que el ingeniero en jefe -la inteligencia- se paseara por la planta y tuviera contacto directo con los obreros -lo que estrechaba lazos y provocaba intercambio de inteligencias, -tu hijo con mi hija, mi marido huye con tu inteligente mujer, la abuela se queda embarazada del señor conde, tu padre-, en las nuevas formas de empresa esto no ocurre.

El aislamiento es cada vez mayor. Y si se aplica la teoría del aislamiento a un bufete de abogados de prestigio, a una firma de consultoría, a una escuela de negocios o a una constructora de postín, el aislamiento de los más brillantes dentro de estas empresas o instituciones es muy elevado también. No mucho, muchísimo.

Desde la secretaria hasta el presidente, todo el equipo técnico habitual de inteligentes y ricos se aisla.

Una Universidad catalana invita a los first class de selectividad a enrolarse en sus instalaciones. Les dejarán salir con dos títulos. Matemáticas y e Ingeniería. Becas pocas. Bueno, igual patrocina alguna rica con hijos feos de verdad. Todo sea por la especie.

¿Tiene costes para la sociedad esta conducta, o tan sólo viene a confirmar la ley de la selección y la evolución natural de las especies?

Dice el docto Javier Sanpedro que si la evolución no es tal, sino que se produce por saltos evolutivos, por revoluciones en el genotipo y en el fenotipo, podría darse la paradoja de que existiera una especie nueva en la tierra, otro tipo de ser humano, más evolucionado que el actual, conviviendo con todos los demás.

Vamos que el hermano gafotas del yonqui de manoteras nº 45690, bajo es el nuevo hombre.

¡Qué interesante!

O sea que puede existir una superespecie, de pocos miembros todavía, habitando en distintos lugares, tanto en casas de ricos como de pobres -más en las de estos, porque el teorema de Bayes es de aplicación universal, no se puede comprar- y que supondrán, en conjunto, un salto evolutivo para toda la humanidad.

La principal diferencia entre las especies humanas, lo que hizo que unas sobrevivieran frente a otras, aparte de las guerras ente ellas, fue la inteligencia. Un cerebro más capacitado para resolver problemas complejos.

Ahora supongamos que ese nuevo hombre está entre nosotros. Pero que la endogamia entre los inteligentes y ricos ha provocado que su propia subespecie llegue al máximo de sus posibilidades. Como dice Medea en su página, el falloaleatorio, que se cumplan las leyes de Murphy y de Peter al mismo tiempo. Entonces el nuevo hombre podría haber nacido entre los pobres. Un millón de jesucristos en pie de guerra... psicológica apenas, no jodamos.

No hay muchas señales, aunque los ricos nos informan de que el señor gate, que vive entre ricos, por ejemplo, nació en un entorno de clase media... alta. Y muchos de los nuevos ricos del Forbes 400 no provienen de suburbios tipo la moraleja –que yo siempre me pregunto cuál es la moraleja de ese sitio. ¿Por qué los que viven allí, siendo tan listos, han mantenido un nombre de ciudad verdaderamente estúpido, del que además desconocen su origen casi siempre? Pura regresión mental. Hecatombe dineraria-.

Aunque la movilidad social es una falacia. No se da.

La posibilidad, ciertamente, existe. Así que, forzando los argumentos, la especie de los ricos debiera tener los días contados. Como decía Galton de la inteligencia en la aristocracia.

Entonces es que puede haber un grupo de superdotados, que aún no se conocen entre ellos, viviendo en los barrios marginales y que, en un futuro próximo, le den una patada al estilo de vida actual, provocando un terremoto en las condiciones de vida de la humanidad y ayudándonos a todos los demás a cambiar: para mejor o no es otra cuestión.

Yo espero, al menos, que todo mejore hasta que los neoneandertales consigan ocupar los espacios de los ricos actuales, hasta que nos hagan la guerra a todos los demás, la ganen y, entonces, vuelta a empezar. Pero eso les llevará mucho tiempo. Además que no se echa a la aristocracia así como así. Por muy imbéciles que se vuelvan sus miembros debido a la endogamia.

Bueno, igual son neoflorensis y convierten el extrarradio de Madrid en una nueva chueca village.

El futuro es prometedor. Aunque de momento, a ver si hacen los barrios más habitables.

Para que la endogamia lo tenga más difícil. Y los chicos del futuro crezcan en mejores condiciones.

Sean del color que sean. Porque la nueva especie no tiene color. Los tiene todos.

Como el coche evolucionado ese, de los cojones.

-¿Qué quieres ser de mayor, chiquitín, qué quieres ser de mayor, bonito?

-¡Tú verdugo! Contestó el niño, antes de que le cruzaran la cara.

Mañaco inteligente. Mañaco rico. Mañana inte-lirico. Viva la Boheme de Puccini.

Personal
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Thalasos

3 Comments:

Anonymous Medea said...

Pero bueno! que tienes tu en contra de los psicologos? ;) Mmm suelen definir la inteligencia como capacidad de adaptarse al medio lo mejor posible. Pero yo creo que va mas allá y que si que hay muchisimos tipos.. Lo de la inteligencia emocional no es nuevo, en el siglo XVIII ya se escribió sobre ella, lo que hay ahora es mucha charlatanería.. Un gran post!!

7:42 p. m.  
Anonymous Azul said...

Uno de esos post que lees, y dejan de serlo porque se vuelven una reflexión, lo he leído ahora junto a mi taza de café, sin la cual no soy persona y lo he disfrutado mucho, esa pregunta...¿qué quieres ser cuando seas grande? ...Espero que este fin de semana tú disfrutes también.

Bikos!

5:36 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

He estado mirando tu blog y me ha parecido genial, enhorabuena!
Un abrazo

Di (http://elfindelosdiasgrises.blogia.com)

7:09 p. m.  

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