11 de abril de 2006

Reciclando. Jabón Jabón. (y 2)


¡Qué obsesión!
Desde hace años la cocina es una obsesión. No, la nevera puede estar vacía. Porque siempre nos quedará la pasta. Ese alimento sustitutivo del pan. Primer Alimento Natural. Qué curioso significado. Igual hasta es veraz.

En todas las casas está bien surtida la despensa de trigo preparado en cintas, tornillos, mariposas, penne, fetuccini...

Es el suelo. A la altura del suelo. Ahí comienzan los verdaderos problemas.

Dos cubos enormes, más un tercer recipiente. El espacio reducido a la mínima expresión.

En uno de ellos, lo orgánico, la basura de siempre.

De la que sobreviven tantos y tantos. Y no solo en México.

Por ejemplo, el abuelo que solicita una moneda en la puerta del supermercado. Con su silla, su manta sobre las rodillas, su gorra soviética con orejeras. Alguien le lleva, alguien le recoge. Por las noches le puedes ver rebuscando en los contenedores de otro supermercado.
Diversifica el negocio. Dinero en uno, bienes de consumo y algo de comida en el otro.

El otro. Sí, eso, que tengo otro cubo. Con la bolsa amarilla. A veces los confundo, así que el frasco de pvc va al cubo de la bolsa azul y los restos del pescado al de la bolsa amarilla. Cuando me doy cuenta del fiasco, -siempre me doy cuenta-, a desfacer el entuerto.
Rebusco en uno de los cubos, lo dejo en condiciones y hago lo propio en el otro.

A veces toca incluso limpiar los envases. Todo el reciclado desde casa.
Un tercer recipiente acumula el papel y el cristal.
Cada sábado, como un ritual, los contenedores de la calle reciben su ofrenda. El papel y el cristal.

Así que me he decidido a reducir mis deshechos. Al menos de jabón. Todos los restos los utilizo. No los de pescado no, no los de jabón. Para rellenar el frasco de jabón puedo usas lso restos de el de fregar, del jabón de manos, del jabón de afeitar.

A veces sale bien. No siempre. Como en este caso.
Hace varios días que el jabón de manos reciclado no lo emplea nadie. Y mira que me esforcé en prepararlo. Pues nadie quiere usarlo. Han preferido utilizar las pastillas tradicionales.
No, no tengo idea. Porque lo que contiene es jabón.

Tengo que cambiar de procedimiento. Reciclar los trocitos ha tenido excaso predicamento. Como aquel psicólogo, Kurt Lewin, que intentó convencer a las madres de la gran bretaña de lo buenas y nutritivas que podían ser las vísceras, que tanto despreciaban. Si con el paso del tiempo tuvo éxito -todos los pubs británicos preparan el mismo y asqueroso kidneypie desde entonces- yo no he de ser menos. No cejaré en el intento. He de cambiar sus actitudes. ¡Exacto!

He leído en algún lugar que puedo fabricar jabón desde cero, el mío propio. Que no es necesario utilizar los restos de los jabones industriales que adquiero en la droguería. Nada de coconut, triclosan, laurate, xilitol ni tensioactivos al 5%. Basta con mezclar aceite de oliva y sosa. Y sal, bueno y también perfume, si quieres.

Pero el aceite anda por los 5,4€ el litro, las 900 pesetas. Demasiado caro. Más que una botella de vino de crianza. Así que nunca he llegado a acumular los tres ni mucho menos los seis litros que, según parece, necesitaría para hacer jabón.

Me cuesta menos dinero olvidarme del jabón. Por 2,9€ me compro una botella de vino de crianza de la mancha y cuando me quiero dar cuenta, estoy tan ebrio que se me olvida adquirir el preciado aceite. Dos de vino y una de girasol por el precio de una y un cuarti de oliva.

Y es que, claro, reciclar los trocitos de jabón, los restos de gel y los de lavaplatos, así como el trocito de jabón lagarto, al final da un resultado aleatorio. Muy aleatorio. Algo así como con aspecto biológico. Y el que he conseguido ultimamente no le gusta a mi gente. Dicen que es muy blanco, blanco biológico.

Ni a los invitados. Dicen que tiene un aspecto así como que no lo van a usar. Pero a mi me gusta fabricarlo.¿Qué me sale muy blanco? Blanco ¿Y qué? dove es blanco, sanex también. Y a la gente les gusta, creo. Vamos que se venden bien. Yo no quiero comercializar mi jabón, sólo utilizarlo en casa. ¿En ocasiones especiales? En cualquier ocasión. ¡Si es jabón! Bueno, con agua. Pero nada. Lo miran desde lejos, hacen un mohín frente a él, ponen así, carita de asco y se dirigen a la cocina a lavarse las manos y la cara con el jabón de la cocina. Y no lo entiendo.

Hoy compraré aceite de oliva. Pero estoy pensando que los 6 litros, más la sosa caústica, más el agua mineral de calidad, para evitar el cloro y otros componentes, como por ejemplo la Antipodes, a 8 € el litro, me van a subir el coste a casi a 100 euros. Y si le añado perfume, otros 40 pavos. Un poco caro. Además, necesitaré el palo de una escoba, un recipiente grande para fabricarlo, otros más pequeños para almacenarlo.
No tengo suficiente espacio en la cocina.

Aunque si consigo sacar los dos cubos, el recipiente del papel y el cristal y la nevera, seguro que me caben todos los recipientes nuevos en el suelo. Por cierto, tengo que comprar tupperwares para almacenar los trocitos. Y una sierra de pelo, para cortarlos bien regulares.

Y tengo que añadir algo de jabón a la mezcla. Ya está. Usaré el jabón líquido de reciclado propio. No deseo tirarlo. Aunque, pensándolo mejor si me ayudan los míos a fabricarlo, y se enteran del jabón que he añadido, el del asco, son capaces de no dirigirme la palabra durante días.

Incluso de no lavarse. Puedo crear un foco de infección en mi casa por culpa del jabón. ¡Qué contradicción!

Voy a tirar los periódicos viejos y a comprar vino. ¡Ah! Y jabón líquido. Para las manos.

6 Comments:

Blogger indah said...

Con trozos de jabón reciclado (aunque sean blancos, muy blancos :) se hacen una figuritas preciosas -si el jabón está durillo, se talla, y si está blando (puag :) se modelan.., bueno, pues eso: mariposas, pajaritos, flores, etc. que incluso te sacan de un apuro cuando tienes que hacer un regalo con el que no cuentas... También puedes aplicar modelos sociológicos: tentar al personal diciendo, como el que no quiere la cosas, que mientras hacías el jabón perdiste una monedita de quinientos euros :)

Pero si tus deseos de "fabricar" jabón son irrefrenables, puedes irte a Jaén, o a, no me acuerdo del nombre, pero es Extremadura (hay unas cooperativas, generalmente dirigidas por chicas, que hacen maravillas con los resto de aceite (no el del super, el que ya se ha usado :). Por Dios, qué jabones y qué cremitas y qué aceites; y qué bien huelen. Peasho regalo, quillo :)


PD
Hmmm... ¿por qué habré pensado en Alcohólicos Anónimos?

12:26 p. m.  
Blogger Jean Bedel said...

El bello y noble arte del reciclado de nuestras basuras debería ser asignatura obligatoria en los colegios. Así nos luce el pelo luego ...

7:01 p. m.  
Blogger Thalasos said...

Indah, tu no tendrás un juego de buriles para jabón líquido ¿eh?
Jabón, vino y una sierra de pelo.
Acabaré detenido en AA.
Un beso.

12:39 p. m.  
Blogger Thalasos said...

Una excelente idea, Jean.
Yo me apunto a las horas de reciclado de jabón. Así no "desarmo la cocina" y lo fabricamos en el patio del colegio.

12:41 p. m.  
Anonymous la innombrable said...

1.-Como soy de pueblo, he visto como mi madre hacía jabón, lo hacía siempre con aceite usado (así también se recicla el aceite)

2.- Dices que el mendigo encuentra dinero en los contenedores ¿a qué barrio tengo que dirigirme?

3.- Tus fotos de jabón se llaman "semenup" :O ¿con qué fabricas el jabón del asco?

2:32 p. m.  
Blogger Thalasos said...

Noname, el jabón líquido ha dado más juego que yo como vaca ordeñada, te lo aseguro. Y al mendigo que mencioné, a quien he visto esta mañana en otro banco, le voy a seguir a ver si es verdad lo de las monedas. No había caido yo en esa posibilidad. Contenedores de monedas. Así voy a llamar a los ricos a partir de hoy. Si me lo permites, claro, qeu con el copyright y el copyleft ando memo.
Un beso. Noname. ¿De pueblo? Eso tengo que verlo con mis ojos y delante de un plato de migas. Un beso, poetisa.

6:10 p. m.  

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